La codependencia y las PAS



Emociones en personas codependientes

Muchas personas altamente sensibles (PAS) se convierten en personas codependientes. Presentan un conjunto de emociones y actitudes que les conducen a involucrarse en los problemas de la otra persona a la que se vincula afectivamente (hijo/a, pareja, amigos/as, familiares…) preocupándose en exceso por su bienestar, y olvidándose de sí mismas y de sus necesidades. Suelen vincularse a personas con dificultades a quienes creen que pueden ayudar llegando a hacerse cargo emocionalmente de sus problemas.

Aparentemente, esto podría considerarse una conducta altruista. Sin embargo, cuando se convierten en codependientes hacen que la persona en cuestión les necesite de tal manera que, incluso inconscientemente, puedan manipularla o chantajearla. Y, repito, inconscientemente, nunca lo hacen a propósito. Cuando la otra persona no responde a los actos generosos del co-dependiente, este experimenta frustración y emociones negativas como angustia, tristeza… pudiendo llegar a sufrir ansiedad y depresión.

La aceptación en la co-dependencia

Por lo general, las personas codependientes no saben poner límites en sus relaciones personales, mayoritariamente porque no han aprendido a estar solas. Suelen tener bajos niveles de autoestima, una gran necesidad aceptación y valoración, suelen ser muy sensibles a la crítica, miedo al abandono, sentimiento de culpa e inseguridad.

La codependencia no es sinónimo de PAS, sin embargo, muchas de las actitudes que llevan a una persona a ser codependiente son similares a las actitudes que presentan las personas altamente sensibles.

Las personas codependientes tienen miedo al rechazo, no expresan sus pensamientos y niegan sus propios sentimientos. Están siempre preocupadas por complacer a los demás y sacrificar sus propias necesidades para agradar a otros. No son libres para expresar lo que sienten por el temor a ser juzgadas o no ser aceptadas. Buscan la aprobación constante de los demás. Pueden presentar problemas de comunicación, depresión, frustración, tristeza y angustia. No establecen límites en sus relaciones, ya que se muestran excesivamente empáticos. Son incapaces de alejarse de relaciones tóxicas e insatisfactorias.


Esta situación hace que no vivan la vida de forma plena y que no sean los protagonistas de su propia historia. Su felicidad siempre depende de las personas a las que dependen.


La buena noticia es que se puede dejar de ser codependiente y que eso es lo mejor para uno mismo y para los demás.


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